Las chicas de Hitler

Zarah Leander
Zarah Leander, de Challenges

Las chicas de Hitler

Del siniestro Adolf Hitler —eso de Adolfo suena fatal— lo sabemos casi todo. Libros y documentales hay para aburrirse. Hace unos años el periodista alemán Lothar Machtan argumentaba en El secreto de Hitler que el dictador alemán era homosexual y que esa condición había marcado buena parte de la política alemana de la década de los treinta, véase la aniquilación del jefe de filas y de la propia organización de las SA. ¿Y si no fue así? La verdad es que un hombre con ese peinado y ese bigotito debía espantar a más de una mujer.

Se casó en las ruinas de Berlín cuando los soldados rusos se encontraban a doscientos metros del búnker de la Cancillería con Eva Braun, una mujer ruda y alta que no se sabía muy bien qué hacía por allí. Aparte de la relación tóxica que mantuvo con su sobrina Geli Raubal —se acabó pegando un tiro la muchacha, normal— muchos son los investigadores que se han afanado en elaborar una lista de las posibles novias, amigas con derecho a roce, amantes, novietas, chorbis, follamigas o que simplemente ponían palote a Adolf.

Demos algunos nombres, sin ánimo de establecer una clasificación de mayor a menor o de más roce o menos roce. Hay hasta una española. Zarah Leander era sueca y trabajó para lo servicios secretos soviéticos. A Hitler poco le importaba, le decía a su perra Blondi que cantara como Zarah y dicen que la perra le obedecía. La española no era otra que Imperio Argentina, que tuvo sus más y sus menos con el ministro de Propaganda, el siniestro y cojitranco Joseph Goebbles. Mantuvo la actriz una entrevista con Hitler a la que dicen acudió con su marido para no quedarse a solas (ejem...).

Marika (han leído bien) Rökk era otra de las mujeres que colmaban sus gustos. La actriz era una belleza austro-germana de origen húngaro nacida en El Cairo y ex bailarina del Moulin Rouge, que protagonizó en 1941 la primera película en color del cine alemán, Las mujeres son mejores diplomáticos. Se comentaba en sus círculos más cercanos que el propio Hitler decía sentirse plenamente enamorado de Marika (sí, han leído bien). No se conoce que fuera un agente al servicio de una ptencia extranjera. 

Renate Müller era una actriz y cantante muy popular en la Alemania de los años treinta. Actuó en unas veinticinco películas antes de que los nazis comenzaran a usarla en películas de propaganda como Togger, al considerarla el prototipo de mujer aria. Müller rehusó participar en más films de propaganda a partir de entonces, pero no se libró de Goebbles. Hitler, compinche del ministro, hizo que la Müller le visitase en la cancillería e hizo lo propio acudiendo al piso de ésta en Berlín. La segunda vez, el líder nazi dejó a la actriz a las cuatro de la mañana (añadan el final que quieran).

Pero hay más. La muy conocida Greta Garbo o la exuberante Marlene Dietrich, ¿por qué no la enigmática Olga Chéjova? Era sabida su afición por el cine, pues contaba con una sala privada de proyección donde se lo pasaba bomba con películas que el pueblo alemán no veía ni en sueños. Tal vez en la oscuridad de la sala, con el ruido de fondo del proyector alimentó los sueños de seductor.

Fernando Martínez

Es periodista, editor y escritor nacido en Sevilla. Además de leer muchos libros, compagina su escaso tiempo libre con la ardua tarea de enseñar la Lengua y la Literatura de Miguel de Cervantes a adolescentes incrédulos.