Anecdotario gallista

Anecdotario gallista
Rafael El Gallo, de colección del autor

Anecdotario gallista

Los toreros transcurren las mañanas previas a los festejos en los que se anuncian obsesionados por las condiciones meteorológicas. En una de esas andaba el insigne Rafael El Gallo. “¡Maldita lluvia…maldita lluvia!”, exclamó el torero asomándose por la ventana. “Pero Rafael, si el cielo está azul…”, le dijo su mozo de espadas. “Pues eso, maldita lluvia. Que no aparece y esta tarde me esperan los miuras…”, le contestó el matador.

El Gallo había incorporado a su cuadrilla a un personaje conocido como Marchena. No era banderillero, pero tenía acceso al círculo más estrecho del maestro. Se comportaba como un confidente. Un día, la mujer del torero sevillano preguntó al torero: “¿Se puede saber qué hace este hombre siempre aquí?”. El Gallo contestó: “Hacer, lo que es hacer, no hace nada. Pero escuchar, escucha muy bien”.

Toreaba Rafael en Madrid. En su primer toro hizo, además de su conocida espantá, marca de la casa, una de las peores faenas de su vida torera. Llovieron almohadillas y todo tipo de objetos, y el público se hartó de gritarle.

Cuando El Gallo, decaído por su suerte, volvió junto a la barrera, el diestro Vicente Pastor, que lo apreciaba mucho, se creyó obligado a consolarle. Y así, le dijo, con tal efecto:

—¡Hay que ver cómo está el público esta tarde, Rafael…!

A lo que el diestro sevillano le respondió con viveza:

—Para vosotros, colosal. ¡Ya los he dejado a todos roncos!

Relatemos otra muy conocida del mayor de los Gallo. Acababan de celebrarse las corridas de la feria de Córdoba por el mes de mayo. Rafael regresaba en tren a Sevilla. Durante el trayecto, en el pasillo del coche-vagón tropezó con un amigo que, desde Madrid, se dirigía también a Sevilla.

Tras saludarse efusivamente, recayó la conversación sobre el resultado artístico de las corridas de Córdoba. Fue el amigo a preguntarle por la actuación de todos los diestros, así como el juego que había dado el ganado.

Al fin le dijo: “Y tú, ¿qué tal has estado? ¿Qué opinaba el público de tu actuación?”. A lo que le contestó con toda seguridad: “Pues, mira, de mí sólo sé decirte que las opiniones quedaron divididas”.

Preguntó el amigo azorado: “¿Entre tú y El Bomba?”. Respondió Rafael. “No. Que unos se metían con mi madre y otros con mi padre”.

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Publicado en el Programa de Mano Oficial de la Empresa Pagés el miércoles 12 de octubre de 2016.

Fernando Martínez

Es periodista, editor y escritor nacido en Sevilla. Además de leer muchos libros, compagina su escaso tiempo libre con la ardua tarea de enseñar la Lengua y la Literatura de Miguel de Cervantes a adolescentes incrédulos.