El Gallo, primera oreja de la Prensa

El Gallo, primera oreja de la Prensa
Rafael El Gallo, de la colección del autor

El Gallo, primera oreja de la Prensa

Un hito en la pequeña o grande historia de la Tauromaquia, según lo entienda el aficionado. Pero llevarse la primera oreja en una corrida tradicional es un hecho que queda grabado en los anales de la Fiesta. La cortó Rafael Gómez Ortega, Rafael El Gallo en los carteles.

El 3 de julio de 1916 fue la primera vez que se concedió una oreja en la corrida de la Prensa de la capital. Componían el cartel Rafael El Gallo, Rodolfo Gaona, Joselito y Juan Belmonte. Los toros pertenecían a diversos hierros, cuatro a la ganadería de Miura y otros cuatro a la de Veragua. Rebarbo, de Veragua, fue el toro al que al mayor de los Gallo, vestido de lila y oro, le cortó un apéndice.

Rompió plaza Rebarbo, y nunca mejor dicho lo de romper plaza, porque se arrancó desde lejos al caballo de picar y lo llevó hasta las tablas y, rompiendo la barrera, metió al callejón a jamelgo y montura. Tomó cinco puyazos rematando con poder y bravura.

Comenzó Rafael la faena con arte de clásico sabor, toreando de verdad, con valentía, sin astucias ni falsedades. Al iniciar un pase el viento le ciño la muleta al cuerpo y el veragüeño lo cogió y lo buscó con saña en el suelo.

Belmonte logró llevarse al animal mientras que El Gallo se defendía cogido a los cuernos del toro. Una vez en pie, volvió al toro toreando más cerca que antes, mandando en cada pase y liándoselo en la cintura. Faena de mucha emoción, la del arte del toreo aderezado con un valor sereno. Entró a matar en corto y por derecho cobrando una estocada en lo alto del morrillo que tumbó a la res sin puntilla.

Fue fuertemente ovacionado y se le concedió una oreja, al finalizar la corrida el público se echó al ruedo, lo cogieron en triunfo y así lo sacaron de la plaza por la puerta llamada de Madrid.

De los ocho toros, el primero del duque de Veragua, bravísimo y noble; los otros tres bien presentados, pero se agotaron enseguida. Los de Miura, feos, cornalones, flacos y mansos.

Rodolfo Gaona no sacó nada en limpio en ninguno de sus dos toros. Ni él estuvo por la labor ni sus oponentes se prestaron a la pelea.

Joselito fue el más completo de la terna, hizo dos buenas faenas y los mató de sendas estocadas, pero sus faenas no tuvieron  la profundidad de lo mostrado por su hermano mayor.

Juan Belmonte se hizo con el buey que le tocó en primer lugar y nada consiguió en su segundo. En verdad, según las crónicas, no supo aguantarlo y no se estuvo quieto en ningún momento.

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Publicado en el Programa de Mano Oficial de la Empresa Pagés el sábado 24 de septiembre de 2016.

Fernando Martínez

Es periodista, editor y escritor nacido en Sevilla. Además de leer muchos libros, compagina su escaso tiempo libre con la ardua tarea de enseñar la Lengua y la Literatura de Miguel de Cervantes a adolescentes incrédulos.